El lavado inteligente

Los sistemas automáticos de lavado de automóviles que hasta ahora hemos conocido se basan en el uso de rodillos. Sin embargo, tienen el inconveniente de que pueden dejar marcas irregulares sobre la carrocería, e incluso pueden dañar algunas de las partes móviles externas del vehículo.

Como alternativa ha surgido un mecanismo de tecnología española basado en chorros de agua oscilantes a presión. LavaDos perfecto, es el sistema patentado por Jerónimo Lastra Fernández, y puede adecuarse a cuatro rutinas o programas.

Durante el proceso el automóvil se mantiene fijo en un mismo punto. El equipo que funciona sobre unos rieles, hace un barrido horizontal recorriendo el auto del frente a la parte trasera y viceversa.

Dotado con sensores especiales, comienza con la pulverización de un químico para limpiar los insectos que quedan adheridos a la carrocería, vidrios y llantas en el camino. Luego, a presión lava las llantas de adelante hacia atrás. De regreso, pulveriza detergente de manera uniforme, sobre todo el vehículo. Culminado este primer enjabonado, aplica chorros oscilantes de agua a alta presión por los laterales.

El siguiente paso es rociar con espuma activa toda la unidad, de manera que cada ranura quede saturada por el producto que de inmediato diluye la grasa y el polvo compactado. Entonces, como si fuera un masaje, la máquina aplica agua a presión, primero en la parte baja, a la altura de las llantas, para luego en un recorrido a la inversa, los chorros de agua se cruzan en vaivén, en la parte superior del automóvil.

Finalmente, se aplica de manera integral una dosis de agua desmineralizada, para desestimar cualquier partícula de sales que pudiera haber quedado, y darle una terminado impecable, sin betas ni mancha de tipo alguno.

Seguramente continuaremos presenciando innovaciones tanto en el proceso de los sistemas de autolavado como en los productos utilizados.